La soledad social

Si bien nací a principio de los 80´s y el eje de mis juegos era imaginar vidas fantásticas con mis juguetes, también viví de cerca los comienzos de ICQ, MSN y Facebook, pero no estábamos tan atentos a los cambios sociales a lo que nos enfrentarían más adelante el impacto de las redes sociales, tan rodeados e hiperconectados, quién diría que un problema sería: la soledad. 

Vivimos en un mundo donde se confunde lo ficticio con lo real, donde conseguir likes y tener miles de amigos no es más que un número para el afuera y cada vez son menos los amigos verdaderos. Al mismo tiempo, la expectativa de vida de las personas crece, y cada vez hay más adultos mayores solos, mientras los jóvenes siguen inmersos en las redes.

Este tema, fue abordado en Gran Bretaña a través del nombramiento de una Ministra de la soledad. La soledad provoca depresión y otras enfermedades que conllevan a los países a grandes gastos de salud pública por lo que el objetivo es ayudar a combatirla.

En el segmento de población de adultos mayores en Gran Bretaña, acerca del 33 % son personas solitarias y 1 de cada 10 personas confirman que se sienten solas.

Afirman que haciendo un uso más efectivo de los lugares públicos y reavivando las actividades en centros juveniles y de ancianos, se puede ayudar a que no se sientan tan solos, si bien los mayores son los que más lo sufren, la idea es abordar a todas las franjas etarias.

Mientras la sociedad no comprenda que la vida es eso que pasa allá afuera, que no se naturalice que la vida se hace de vivencias y se deje el narcisismo de lado para conectarse con lo real, seguirán creyendo en la promesa “casi vintage”de que internet conecta al mundo, sin entender que la conexión verdadera la generan los vínculos, el afecto, la empatía, el conocer al otro, la ayuda desinteresada, el dejar de pensar un poco en uno para dar parte a ese otro que nos necesita y generar así las redes que nos conectan con la realidad y ayudan a volver la mirada al mundo de este lado de las pantallas y que un like equivale a un te quiero, te felicito, un abrazo o un apretón de cachete.

El tema es muy amplio y mientras hay un creciente auge de la cultura del individualismo, el narcisismo alimentado por las aguas de Instagram, la impaciencia de no perderse la última noticia del minuto a minuto por Twitter, del periscopio de Facebook para enterarnos de la vida ajena y todo eso que pasa sin que el otro se entere, gracias a todo esto no se saldrá de atrás de las pantallas, ya que cada vez se cubren más aspectos para mantenernos atrapados en ellas. Pero este desinterés de interacción real con las personas, también lo vemos reflejado en los programas de tv, con periodistas cada vez menos conectados con sus invitados, pendientes de cómo se ven en la cámara, desconectados de las conversaciones y dispersos, pendientes de sus teléfonos por no perderse … QUÉ?…

Parece ser ésta la era del “ahora” desvalorizado por la inmediatez, y del “yo”que supera el nosotros.

Por Romina Diaz Virzi

tonto-humor-desmotivaciones-1

 

 

Anuncios